C/ Calderón de la Barca, Nº 2 of. 3, 38005 Santa Cruz de Tenerife L-J 9-16 · V 9-15 | Agosto L-V 9-14 Acceso e-cliente ES · EN
Inicio/Blog/Guías por seguro/Enfermedades graves/Qué es un seguro de enfermedades graves

Qué es un seguro de enfermedades graves

Enfermedades graves

Un seguro de enfermedades graves es una cobertura que te paga un capital cuando te diagnostican una de las enfermedades que la póliza define como graves. No paga médicos ni hospitales: te entrega dinero, de una vez, para que lo destines a lo que tu situación necesite. Esa es la clave para entender en qué se diferencia de un seguro de vida, de uno de salud o de uno de incapacidad, y por qué a veces se confunden.

En este artículo te explicamos cómo funciona, qué suele encontrarse en el mercado, en qué se parece y en qué no a los seguros que probablemente ya conoces, y qué preguntas conviene hacer antes de contratarlo. Sin cifras inventadas: los importes, las enfermedades incluidas y los plazos los fija cada compañía, y la única forma seria de conocerlos es leerlos en las condiciones.

Cómo funciona, paso a paso

El mecanismo básico es parecido en casi todas las fórmulas del mercado, aunque los detalles cambian de una compañía a otra:

  1. Contratas un capital. Eliges una cantidad que la compañía pagará si se produce el diagnóstico cubierto. Esa cantidad, junto con tu edad y tu estado de salud, influye en la prima.
  2. Respondes un cuestionario de salud. La compañía valora tu riesgo con lo que declaras. De esa valoración puede salir la aceptación, la aceptación con exclusiones o la no aceptación.
  3. Pasa el periodo de carencia, si lo hay. Es habitual que la garantía no dé cobertura desde el primer día. La carencia concreta depende de la póliza.
  4. Se produce el diagnóstico. Si la enfermedad diagnosticada coincide con alguna de las definidas en la póliza y se cumplen sus requisitos, se comunica a la compañía y se aportan los informes médicos que pida.
  5. La compañía paga el capital. Una vez comprobado el cumplimiento de las condiciones, abona la cantidad pactada. Es dinero de libre disposición.

Lo que activa el pago es el diagnóstico de una enfermedad incluida, tal como la póliza la define. No depende de que haya gastos que justificar, pero sí de que se cumplan exactamente los criterios escritos.

Dos formas habituales de encontrarlo

Como adelanto dentro de un seguro de vida

Es la forma más frecuente en la que la gente ya lo tiene sin saberlo. Entre las coberturas habituales de nuestro seguro de vida figura el adelanto de capital por enfermedad grave: en lugar de esperar al fallecimiento, una parte del capital de la póliza de vida puede cobrarse en vida cuando se diagnostica una enfermedad grave.

La consecuencia práctica es importante: si es un adelanto, lo que cobras por el diagnóstico normalmente se descuenta del capital que recibirían después tus beneficiarios. Te ayuda en el momento difícil, pero reduce lo que queda para tu familia. Qué porcentaje se adelanta y con qué condiciones lo fija cada póliza.

Como capital independiente o complementario

En el mercado también existen fórmulas en las que el capital por enfermedad grave se contrata aparte o se suma al de vida sin restarle nada. En ese caso el pago por diagnóstico no merma el capital de fallecimiento. Suele ser más completo y, lógicamente, influye en el precio. Si esta opción está disponible para ti y en qué términos, depende de la compañía; lo comprobamos caso por caso.

En qué se diferencia de otros seguros

La confusión más habitual es pensar que, si ya tienes seguro de vida o de salud, estás cubierto ante una enfermedad grave. Depende de qué entiendas por cubierto. Esta tabla resume qué protege cada uno:

SeguroQué lo activaQué te da
Enfermedad graveEl diagnóstico de una enfermedad definida en la pólizaUn capital de libre uso
VidaEl fallecimiento o la invalidez permanenteUn capital para los beneficiarios o para ti, según la cobertura
SaludLa necesidad de asistencia médicaAcceso a especialistas, pruebas diagnósticas y hospitalización en la sanidad privada
AccidentesUn accidenteGastos de asistencia e indemnización por fallecimiento o invalidez derivados del accidente
DependenciaEl reconocimiento de dependencia severa o gran dependenciaUna renta mensual vitalicia o un capital único, a elección

Frente al seguro de vida

El seguro de vida protege a tu familia si faltas o si sufres una invalidez permanente. La enfermedad grave te protege a ti mientras vives el diagnóstico y el tratamiento, cuando quizá ni has fallecido ni tienes reconocida una invalidez, pero tu economía ya se ha resentido. Por eso encajan bien juntos, y por eso el adelanto de capital existe dentro de muchas pólizas de vida.

Frente al seguro de salud

El seguro de salud resuelve la parte asistencial: especialistas, pruebas, hospitalización, segunda opinión médica. No te paga dinero por estar enfermo. La garantía de enfermedad grave hace justo lo contrario: no te da médicos, te da liquidez. Tener uno no sustituye al otro.

Frente a los seguros de incapacidad

Los seguros ligados a la incapacidad, como la invalidez permanente que incluyen el seguro de vida, el de accidentes o los de ahorro, responden cuando se reconoce una pérdida de capacidad duradera, con los criterios que marque cada póliza. En el mercado existen además coberturas de baja temporal que pagan una cantidad por cada día que no puedes trabajar. La enfermedad grave es otra cosa: paga por el diagnóstico, aunque todavía no se sepa si habrá incapacidad ni cuánto durará. Si quieres entender mejor la incapacidad laboral, tienes nuestro boletín Incapacidad laboral, ¿qué es?.

Frente al seguro de dependencia

El seguro especial de dependencia paga cuando se reconoce una situación de dependencia severa o gran dependencia, ya venga de un accidente o de una enfermedad. Protege una etapa posterior y distinta: cuando se necesita la ayuda de otra persona para la vida diaria. Una enfermedad grave puede no llegar nunca a ese punto y, aun así, desordenar por completo las cuentas de casa.

Qué conviene comprobar antes de contratar

Como las condiciones cambian tanto entre compañías, lo útil es llevar una lista de preguntas y exigir las respuestas por escrito:

  • Qué enfermedades incluye y cómo las define. No hay una lista común a todo el mercado. Dos pólizas pueden nombrar la misma enfermedad y exigir requisitos diferentes para pagar.
  • Si el capital es un adelanto o es adicional. Cambia lo que queda para tus beneficiarios.
  • La carencia. Desde cuándo está cubierto el diagnóstico.
  • Las exclusiones. Sobre todo las relacionadas con enfermedades previas a la contratación.
  • Las edades. Hasta qué edad se puede contratar y hasta cuándo se mantiene la garantía.
  • Los requisitos para cobrar. Qué documentación médica se pide y si existe algún plazo o condición después del diagnóstico.
  • Si se puede cobrar más de una vez. O si la garantía se extingue tras el primer pago.

Errores frecuentes

  • Dar por hecho que lo tienes. Muchas personas creen que su seguro de vida, por ejemplo el vinculado a la hipoteca, incluye esta garantía, y no siempre es así. Hay que mirar las condiciones particulares.
  • Comparar solo por precio. Una póliza más barata puede incluir menos enfermedades o definirlas de forma más restrictiva.
  • Omitir datos en el cuestionario de salud. Es la vía más rápida para tener un problema el día que se reclama. Declara con exactitud y, si dudas, pregunta.
  • Elegir un capital al azar. El importe debe salir de tus gastos fijos, tus ingresos y tu ahorro, no de una cifra redonda.

Un ejemplo para verlo claro

Imagina a una pareja en Santa Cruz con hipoteca y dos hijos. Ella tiene un seguro de vida con adelanto de capital por enfermedad grave y un seguro de salud. Si recibe un diagnóstico cubierto, el seguro de salud le da acceso a la asistencia privada y la garantía de enfermedad grave le adelanta una parte del capital de vida para sostener los gastos de casa mientras dura el tratamiento. Lo que no hay que olvidar es que, si es un adelanto, el capital que quedaría después para su familia será menor. Ese es exactamente el tipo de decisión que conviene tomar con los números delante, antes de necesitarlo.

Sobre el diagnóstico, el tratamiento o cualquier decisión de salud, la referencia es siempre tu médico. Este artículo trata solo de la parte económica y del seguro.

Cómo te ayudamos en Retuerto y Asociados

Revisamos tus pólizas actuales para decirte si ya tienes esta garantía y en qué condiciones, comparamos lo que ofrecen varias compañías y te ponemos por escrito las enfermedades incluidas, la carencia y las exclusiones antes de que decidas. Tienes toda la información en nuestra página del seguro de enfermedades graves, y si prefieres que lo veamos con tu caso concreto, pídenos un presupuesto gratis o escríbenos desde contacto.

Comparte esta página
Volver a Enfermedades graves

¿Te resolvemos una duda concreta?

Escríbenos y te contestamos sin tecnicismos.